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Testimonios de terapias


Madrid, 7 de noviembre de 2016.  Testimonio de mi proceso terapéutico. 

 El proceso terapéutico está significando para mí con toda seguridad la etapa decisiva de mi vida. Está suponiendo reorientar mi vida y fijar mis bases personales de desarrollo y superación sobre las que edificaré todos los demás aspectos. Lo estoy viviendo como un viaje por todo mi tiempo de vida; comprendiéndola, localizando cadenas por cortar, trabajando sobre todos esos obstáculos que me impedían avanzar; liberándome de culpas y responsabilidades ( y por consiguiente de ansiedad y estrés) que no me pertenecían, para esta vez sí, y ya al fin, poder responsabilizarme de mi propia vida.

Cuando acudí a la terapia estaba muy perdida, ni siquiera sabía lo que me ocurría; mi vida era una maraña de emociones, pensamientos, acciones... y todos ellos se sucedían en mi día a día a trompicones de infelicidad, de vacíos y de sin sentidos.

Mi sorpresa fue llegar a terapia y decirme a mí misma: "¿Cómo no he venido antes?"; mi respuesta fue: "No he venido antes porque estaba tan perdida que no había encontrado el tiempo para lo más importante que me ha dado este proceso, quererme y concentrarme en mi vida, encontrar ese tiempo para mi trabajo personal que tanta falta me hacía".

Este proceso me ha dado la posibilidad de descubrirme a mi misma, con una terapia que me daba la libertad necesaria sin presiones, desde el cariño y con el interés y la dedicación de la terapeuta para poder encontrar dentro de mí las claves, desarrollar mi autonomía, madurar y en definitiva me daba la posibilidad de, tras terminar el proceso terapéutico, poder  "volar" sola.

La maraña ahora no es maraña, es un mapa donde puedo ver con claridad cuales son mis fortalezas y mis zonas vulnerables, cuáles son mis bases y cuáles son los obstáculos que me impiden avanzar. La respuesta era fácil, aunque yo me empeñaba en complicarla una y otra vez, la respuesta era pensar en mí, dedicarme ese tiempo a mí, algo que empecé a hacer desde el primer día de terapia. La respuesta era dejar de cumplir las exigencias externas y de perderme en los demás para poder encontrarme en  lo más profundo de mi ser.

 El proceso terapéutico me está ayudando a confiar en mí, a reforzar mi autoestima, a acompañarme a mi misma con seguridad en este viaje de la vida; también me está ayudando a comprender mis orígenes para poder avanzar venciendo miedos, desarrollando la valentía necesaria para poder pasar a la acción, dejando atrás todos aquellos pensamientos paralizantes. La terapia me  está sirviendo para poder ser autónoma y poder alcanzar mis proyectos vitales y tener mayor bienestar, estabilidad y felicidad.

 El proceso terapéutico creo que es algo que realmente todos necesitamos, pues hay mucho trabajo personal por hacer y en esta vida que va tan deprisa, apenas podemos buscar y encontrar ese tiempo para pensar en lo más importante, nosotros mismos.

Me siento muy feliz y afortunada por haber experimentado todo este proceso de aprendizaje tan enriquecedor e iluminador para mí. Pero todo esto no hubiera sido posible sin encontrar a la terapeuta que realmente ha sabido ayudarme, tras anteriores fracasos en mis terapias con otros terapeutas a lo largo de mi vida. Así es que se lo agradeceré eternamente a ella, a Ana, ella que ha sido tan grande para mí y a la que llevaré siempre en mi corazón.


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